#ElQueSeCansaPierde

Happy Birthday, Brandon Belt!

tl55love:

*My Edit

tl55love:

*My Edit

lincecumownsmyheart:

sfgiantssss:

BUSTER THATS THE SIGNAL FOR ‘I LOVE YOU’ DAMN IT POSEY

It’s not wrong to love the guy on the mound. =P

I love you too *-*

lincecumownsmyheart:

sfgiantssss:

BUSTER THATS THE SIGNAL FOR ‘I LOVE YOU’ DAMN IT POSEY

It’s not wrong to love the guy on the mound. =P

I love you too *-*

herewegolupilu:

giantlove55:

thenextlincecum:

Brandon: “Brandon!”
Brandon: “Brandon! Where’s Brandon?”
Brandon: “Brandons!”

Tim: Tim. Tim…Tim!

Tim: Tim. Tim?

Tim: Hey Tim…have you seen Brandon???

Tims and Brandons, Oh my!

OMG

giantsmisfit:

Tim Lincecum Pitching

Opening Night 2014

Timothy Leroy Lincecum: Eternamente, The Freak! ♥

apricotstone47:

Robert via Instagram

Roberto ♥.♥

apricotstone47:

Robert via Instagram

Roberto ♥.♥

Orange Shoe Diary / El Diario del Zapato Naranja. Capítulo 7: Cuando dos mundos se unen para el sexo (Carlita + Alma + Tim Lincecum + Robert Lewandowski)

Querido Orange Shoe Diary:

Hoy te traigo una fantasía bizarra pero a la vez muy sexy. Dos mundos se unen para un mismo fin: el mejor sexo. Tim Lincecum se presta una vez más para la diversión en nuestro diario, pero se le unirá un personaje atípico para estos párrafos beisboleros pervertidos: Polonia nos exporta el ingrediente extra para este “cruzado” de beisbol, fútbol y sexo intenso: la estrella del Borussia Dortmund y futuro jugador del Bayern Munich, Robert Lewandowski. Así comienza esta fascinante, bizarra y caliente fantasía: 

Un día como cualquier otro en San Francisco. Los jugadores de los Giants se encuentran dispuestos en el engramado del AT&T Park para practicar de cara a una nueva serie dentro del calendario de la temporada regular. Mientras los chicos entrenan, Alma y yo nos encontramos en el sector de Triples Alley recibiendo a nuestro invitado para esta noche de juego: Robert Lewandowski. La estrella polaca del club de fútbol de moda en Alemania y Europa, el Borussia Dortmund, fue electo para hacer el lanzamiento ceremonial del partido que esa noche disputarán los Giants contra los Padres. Robert se encuentra en la Bahía aprovechando la visita del Dortmund para jugar unos partidos amistosos contra el Bayern Munich desde el nuevo y moderno Levi’s Field, la nueva casa de los San Francisco 49ers (NFL). El día antes, Philipp Lahm, capitán del Bayern, lanzó la primera bola. Hoy, es el turno de “Lewy”. 

Alma y yo como parte del personal de protocolo del equipo, lo recibimos en el estadio. “¡Hola Robert! Un placer recibirte”, le dijo Alma, a lo que yo vine y agregué: “Bienvenido a San Francisco, a California, a los Estados Unidos y por supuesto, a la casa de los San Francisco Giants, el AT&T Park”. “Gracias, es un placer estar aquí. Encantado totalmente con su recibimiento y con lo hermosa que es esta ciudad”, respondió Robert, para luego hacer un tour por las instalaciones del parque. Desde las oficinas hasta el clubhouse del equipo, pasando por el McCovey Cove, @ Café SFG y Ghirardelli hasta entrar al campo a conocer a los jugadores. En representación de ellos, Tim Lincecum, lo recibió y le enseñó lo básico del beisbol y hasta cómo lanzar su icónica mecánica de pitcheo, debido a que vio en el espigado polaco una contextura corporal similar a él, perfecta para ejecutar dicha mecánica. “Wow, vaya que esto que haces es complicado”, le dijo Robert a Tim mientras éste lanzaba una pelota como demostración. Tim le explicaba: “No es complicado si lo practicas más a menudo. Mi padre me enseñó esta mecánica cuando era niño; me colocaba un billete de 1 dólar en la tierra y con mi cuerpo tenía que ejecutar un movimiento de efecto catapulta. Alzo mi pierna izquierda, giro todo mi cuerpo hacia adelante, lanzo la pelota con mi brazo derecho, mi pierna izquierda se eleva lo más que pueda mientras que mi pierna derecha queda firme en la tierra y luego de lanzar la pelota debía agarrar el billete que estaba en el suelo. Qué tal? Así fue como aprendí esta mecánica”.

“Wow, impresionante”, exclamó Robert. Mi padre también fue deportista: practicó judo y jugó fútbol. Falleció cuando yo tenía 16 años y cada vez que anoto un gol o hago entrenamiento extra yo siempre digo que todo lo que hago va para él. Lo quería muchísimo”. 

"Oh, lo siento mucho", dijo Tim en tono serio, para luego rematar: "Es bonito que recuerdes a tu padre y que todos tus éxitos vayan en honor a él. Yo también soy así con mi papá, a él le debo todo lo que soy y cada logro que obtengo se lo dedico a todos aquellos que me rodean, pero más a él". Ambos siguieron hablando y practicando los pitcheos, mientras Alma y yo los observábamos conversando. "Robert es guapísimo y me encanta su acento.", decía Alma. Yo le contestaba: "Además que si te fijas bien, ellos podrían tener algún parentesco, porque fíjate en el físico de ambos: tienen prácticamente la misma contextura corporal, casi la misma forma de sus ojos (más no el color), y sus historias y logros son similares, ¿no crees mi Almita hermosa?" 

"¡Cierto! Hasta primos lejanos podrían ser *risas*", contestó Alma muerta de risa. Luego, nos acercamos a ellos y les preguntamos qué tal el "intercambio" entre ambos. "¿Cómo viste a Robert en estas pequeñas lecciones de beisbol que le diste, Timmy?", le pregunté a Tim, a lo que éste aseguró en ese instante: "Estuvo bien, lanza muy bien la pelota y espero que no falle cuando haga el lanzamiento ceremonial esta noche. De todo lo que le enseñé, lo aplicó en buena forma; por mí pasó la prueba *risas*"

"¿Y tú Robert, cómo sentiste estas lecciones básicas de beisbol que te dio Timmy?", le preguntó Alma. Robert replicó: "Wow, ya sé por qué este deporte no es tan popular en Polonia *risas*. Es algo exigente y a la vez divertido. Me llevo una gran experiencia". 

Luego de las lecciones de beisbol, era el turno de revertir los papeles. Ahora Timmy recibe clases de fútbol de parte de Robert. Ambos practicaron pases cortos, pases largos, tiros libres, penales y corners. Robert hizo las labores que normalmente cumple Roman Weidenfeller en la portería del Dortmund para tratar de detener los “penales” cobrados por Tim. Éste hizo 10 cobros de penales, de los cuales marcó 6 y falló 4. Robert quedó impresionado por la forma que Tim mostró sus dotes de futbolista. “Wow, si te ven Cristiano Ronaldo y Lionel Messi, van a querer retirarse *risas*”, le dijo Robert a Tim, elogiando su demostración con el balón. “¿En serio? No creo que sea para tanto *risas*. Gracias, Robert”, le contestó.

Después de este “intercambio”, tanto Robert como Tim posaron juntos para los fotógrafos que estaban en el campo tomando instantáneas de este encuentro de dos mundos. Reporteros gráficos, periodistas y camarógrafos de TV tanto de San Francisco y otras partes del territorio estadounidense, como alemanes y hasta polacos que se dieron cita esa tarde, captaron cada palabra durante las entrevistas y cada instante de ese momento único. 

Tres horas después, se daba la ceremonia previa del partido de la noche. Después de interpretarse el himno estadounidense, se presentó a Robert para el lanzamiento ceremonial. Alma y yo estábamos junto a Tim y Robert mientras la locutora interna del estadio presentaba en ese momento al gran invitado internacional de la noche. “Para realizar el lanzamiento ceremonial de esta noche, tenemos a un invitado internacional de lujo. Un joven jugador de soccer cuya fama y reconocimiento mundial llegó al momento de anotarle él solo, 4 goles ante el Real Madrid, para darle el triunfo por 4-1 a su equipo, el Borussia Dortmund de la Bundesliga de Alemania en el partido de ida de semifinales de la UEFA Champions League. Le ha dado a este equipo en 3 años de servicio dos campeonatos de Liga, una Copa de Alemania y la figuración como subcampeón de Europa en la última edición de la ya mencionada Champions League. Figura de este club alemán y de la selección nacional de fútbol de Polonia, le damos la bienvenida no sólo al AT&T Park, sino también a Estados Unidos, a San Francisco y a California al talentosísimo futbolista polaco, con el número 9 en Dortmund y Polonia, ¡Robert Lewandowski!”

Robert, ataviado con el conjunto de entrenamiento del Dortmund (pantalón de lana negro con rayas amarillas, pullover negro con los números 1909 en amarillo), zapatos deportivos Nike y una gorra de los Giants en su cabeza, saludó al público del estadio, que lo aplaudió efusivamente. “Y recibiendo el lanzamiento inicial de parte de Robert, nuestro dos veces. Ganador del Cy Young, con el número 55: ¡Tim Lincecum!”; así anunciaba la voz interna del estadio al consentido de la afición. Por supuesto, la ovación más fuerte se la lleva Tim, por ser el de la casa. Robert le lanza la pelota a Tim y éste la recibe sin problemas.

Tras la breve ceremonia, Tim le entregó a Robert un jersey personalizado de los Giants con su apellido (Lewandowski) y su número 9. Éste respondió el gesto con una camiseta del Dortmund para Tim, igualmente personalizado con su apellido (Lincecum) y su número 55. Tras algunas fotos que les tomaron los reporteros gráficos a ambos, tanto Alma como yo fuimos a recogerlos para el dugout del equipo. Los cuatro nos fuimos directo al clubhouse. Robert nos extendió la invitación a los tres para el partido en el Levi’s Field pautado para el día siguiente. “¿Tienen planes para mañana? Porque ustedes me han tratado tan bien que decidí regalarles tres entradas para el partido de mañana en Levi’s Field”.

"Qué bien que nos invitas", dijo Tim. "Casualmente, tenemos día libre mañana y pues no habría ningún problema en ir para allá y verte jugar", agregó. "Sería fabuloso, pues claro que aceptamos ir a verte", le dije. "Almita, aquí hay tres entradas, ya sabes qué significa", le expresé a Alma, a lo que ella respondió: "Claro que sé lo que significa…." 

Al día siguiente Tim, Alma y yo estábamos en el Levi’s Field aupando a los dos equipos alemanes en el campo. Alma ligaba al Bayern, mientras que Tim y yo decidimos aupar al Borussia. El partido fue reñido en todo sentido, a tal punto de terminar empatado a dos goles. Arjen Robben y Franck Ribery anotaron por el Bayern y Robert hizo los dos goles de su equipo. Al finalizar el partido, fuimos los tres a esperar a Robert a las afueras del vestuario del Borussia Dortmund. 

"Qué maravilloso verlos acá", nos dijo con alegría, para rematar luego diciendo: “Gracias por venir a verme a mí y al equipo jugar”. "Gracias por invitarnos a verte jugar, lo hiciste genial", le dije yo. Alma agregó también su elogio: "Estuviste increíble, tu juego es fascinante". Tim no se quedó atrás: "Eres un duro jugando. Quedé impresionado al verte en acción, sigue así, amigo". "Y bueno, ahora qué, ¿a celebrar? ¿Dónde es el desmadre?", dijo Robert en tono fiestero.

Todos reímos y salimos del estadio rumbo a una discoteca. Durante toda la noche, los cuatro estábamos bebiendo, bailando y disfrutando el momento. Robert siempre estuvo con Alma bailando, hablándole y coqueteándole. Lo mismo Tim conmigo. Pasada la 1:30 am esa noche, nos fuimos al hotel más cercano y fue allí en esa habitación donde se encendió la llama de la pasión. 

Claramente pasados de tragos estábamos los cuatro. Robert desnudó a Alma delante de nosotros. Por varios minutos, Tim y yo servimos de “voyeuristas” ante lo que ellos estaban haciendo. Robert le hacía sexo oral a Alma una y otra vez. Le acariciaba las piernas, el estómago y los pechos. Mientras los veíamos, Tim me besaba el cuello y me acariciaba sin parar, despojándome mi ropa lentamente. Me acariciaba la espalda, los pechos, la cintura y hasta mi vagina. No aguantamos y nos unimos a ellos. Tim me penetraba en mi trasero mientras yo le hacía sexo oral a Alma, al mismo tiempo que ésta le hacía igualmente sexo oral a Robert. Acto seguido, yo estaba acostada de lado con Tim atrás penetrándome, acariciándome la espalda, el trasero, mis brazos y apretando mis pechos; simultáneamente Alma estaba sentada sobre Robert de espalda rebotando sobre su entrepierna sintiendo sus manos haciendo cosquillas en sus pezones y acariciando una y otra vez su espalda, sus brazos, sus hombros, su cabello, sus pechos y su vagina. A medida que pasaba el tiempo, la orgía se ponía más intensa. Alma y yo nos sentamos sobre nuestros hombres, con el éxtasis a millón. Ambas les hacíamos el amor como si no hubiera mañana tanto a Tim como a Robert. Ellos nos acariciaban una y otra vez nuestros cuerpos. Gemidos iban y venían, caricias, besos y hasta chupones. Hasta que no pudimos más y llegamos al orgasmo al mismo tiempo. 

Esa noche fue inolvidable. Pudimos contemplar cómo dos mundos se unieron para brindar algo único: una de las experiencias sexuales más fabulosas que se haya imaginado antes. Te dejo, Diario. Te abriré lo más pronto posible para traerte otra fascinante y sexy historia. Nos vemos.

-Carlita

Happy Birthday / Feliz Cumpleaños, Miguel Cabrera!

Orange Shoe Diary / El Diario del Zapato Naranja. Capítulo 6: Orgía a la boricua (Carlita + Anacarmen + Javier Lopez + Angel Pagan)

Querido Orange Shoe Diary:

Perdóname por no abrirte en todo este tiempo. He estado haciendo millones de cosas que, por supuesto, me quitaban tiempo y me impedían sentarme a escribir mis más ardientes fantasías. Pero hoy, traigo una con sabor latino; un par de delicias boricuas, estrellas de los Giants: Ángel Pagán y Javier López; vienen a ponerle más picante a este diario de lo que ya tiene. Así ocurre esta historia:


San Juan, Puerto Rico. Casas antiguas, gente caminando por las calles de un lado a otro. Carros transitando, turistas extranjeros tomando fotos y llevando souvenirs de recuerdo de su estadía en la Isla del Encanto. Un hombre de avanzada edad sentado en la plaza tocando guitarra y cantando temas de su época.

A todas estas, estábamos Anacarmen y yo comiendo platos típicos puertorriqueños en un restaurante dentro de esa zona. “Amiga, esto lo que está es divino”, decía Anacarmen, mientras comía arroz con habichuelas. “Totalmente, comadre. Esto está sabroso, me comería un balde”, le respondí.

Luego de pagar la cuenta, Anacarmen y yo salimos a dar una vuelta por la ciudad. Tomábamos fotos, comprábamos souvenirs como recuerdo; en fin, todo lo que hace un turista serio. Hubo un momento que nos cansamos de tanto caminar que decidimos sentarnos en una banca de una plaza.  Mientras revisábamos nuestras conversaciones de Whatsapp y hablábamos de varias cosas, fijé la mirada sobre el otro lado de la carretera que da directo a la plaza. Dos hombres cruzaban la calle directo hacia la plaza.

"Ana, voltea pa’ que te enamores. Mira a esos tipos que vienen cruzando la calle"; le dije. "Dios mío", contestó ella. "Así o más bellos?"

Eran dos verdaderos Dioses boricuas. El primero tiene la piel blanca, cabello corto, ojos pardos, sonrisa adorable y magnética, cuerpo atlético y torneado. El otro, de piel bronceada, igualmente de ojos pardos, sonrisa igual de encantadora, cabello ni muy largo ni muy corto y de cuerpo atlético. El primero lucía un sombrero de ala ancha y de medio lado (a lo Pedro Navaja) de color blanco y cinta negra, una camisa tipo guayabera blanca, zapatos flip flops y un pantalón corto, tipo bermuda, color gris. El otro tenía puesta una franelilla gris, flip flops y una bermuda con tela de jeans color marrón.

Tanto Anacarmen y yo estábamos en shock con semejantes monumentos de hombres. Par de sementales latinos. Ellos se acercaron a nuestra banca para preguntarnos la hora. “Son las 5:30 pm, chicos”, les dije.

El del sombrero blanco a lo Pedro Navaja nos dijo: “Por su acento no parecen ser de acá, verdad?” Anacarmen y yo nos echamos a reír, para luego responder: “Efectivamente, no somos de acá, somos de Venezuela”.       

"Ohh, Venezuela! Hermosa tierra, de grandes peloteros y mujeres bellas, como ustedes, señoritas", nos dijo el de piel bronceada. "Yo soy Ángel Pagán y éste es mi socio Javier López, un placer". "Mucho gusto, muchachos", les respondimos mientras les estrechábamos las manos.

Después de una breve tertulia, Ángel nos hace una invitación a una rumba: “Si no es mucha molestia, las queremos invitar a tomarse unos traguitos con nosotros en el Santiago Bar que queda a la orilla de la playa, les gustaría ir?”

"Pues claro que queremos!", le respondí. Anacarmen luego preguntaría: "Como a qué hora es la cosa?"

A lo que Javier contestó: “A las 8:30 comienza el ‘party’, nosotros las pasaremos buscando en el hotel donde se hospedan y las llevamos. Lleven ropa playera preferiblemente, de acuerdo?”

"De acuerdo!", respondimos Anacarmen y yo al unísono. Tras intercambiar números telefónicos y dirección del hotel, ambas nos fuimos a nuestra suite a arreglarnos. Nos pusimos nuestros bikinis, franelillas y shorts encima con flip flops en los pies. Tal y como lo planeamos, Ángel y Javier nos esperaban afuera del hotel en un Mercedes-Benz último modelo, propiedad de Javier. Nos montamos en el carro y nos fuimos a la discoteca en la orilla de la playa.

Al llegar ahí, la fiesta se puso intensa. Salsa, merengue, música electrónica, reggaeton y bachata sonaba sin parar. Ángel y Javier nos servían tragos y bailábamos con ellos. Entre trago y trago nos íbamos emborrachando, y fue allí cuando los cuatro salimos a echarnos un chapuzón en la playa. Fue allí cuando el momento se calentó. Ángel empezó a recorrer sus manos por mi cuerpo, quitándome el bikini. Anacarmen le hacía sexo oral a Javier con su cabeza sumergida en el agua.

Acto seguido, nos fuimos todos a la orilla y el show seguía. Ángel me puso en cuatro y me penetraba por detrás una y otra vez, mientras Javier respondía con sexo oral a Anacarmen, haciéndole cosquillas en su clítoris mientras acariciaba sus piernas, su estómago, la agarraba de manos y le masajeaba los pechos.

A medida que pasaba el tiempo, la cosa se ponía cada vez más picante. Javier puso a Anacarmen en cuatro y la penetraba; Ángel se acostó en el suelo, de manera que yo me sentara sobre su entrepierna y rebotara en él, a su vez que éste hacía cosquillas en mis pezones y pasaba sus manos por todo mi cuerpo.

Y cada vez más subía la intensidad. Ahora era Javier el que me penetraba por detrás, acostados de lado; entretanto Ángel estaba justo a mi lado con Anacarmen sentada sobre su entrepierna moviéndose como loba en celo. Javier me acariciaba una y otra vez, metiéndome la mano en la vagina y acariciándome las piernas, dándome nalgadas y cosquillas en los pezones; yo le acariciaba el torso a Ángel y él hacía lo propio con Anacarmen, con cosquillas en los pezones, masajes en sus pechos y caricias por todas partes, caricias que iban y venían, hasta que no pudimos más.

Cuánto sabor y fuego hubo esa noche. Una noche boricua que quedará para el recuerdo. Playa, fiesta, tragos, sexo, un par de sexys latin lovers, qué mejor que eso? Nada.

Toca dejarte, Diario. Espero no abandonarte más de la manera que lo hice esa última vez, te lo prometo. Buenas noches.

- Carlita.

koothrappali27:

El amor en los tiempos del colera, Gabriel Garcia Marquez

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El amor en los tiempos del colera, Gabriel Garcia Marquez

giantsmisfit:

Buster put that gum back where it came from or so help me
Opening Night 2014

Más perfecto imposible

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Opening Night 2014

Más perfecto imposible

yankeegirl:

Wil Myers 4.16.2014


Cosita bella ♥.♥

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Wil Myers 4.16.2014

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Cosita bella ♥.♥

giantsmisfit:

Buster Posey in catcher’s gear is my favorite

Opening Night 2014

Buster ♥

Flashback: Buster Hugs